Esas cosillas que me parecían marcianas

By Li

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Venga, vamos con un post veraniego y ligerito de esos que odio redactar para mis clientes en plan: ‘Las 5 cosas que internet no quiere que sepas sobre…”. En fin. Todo esto surge porque últimamente a Vampirito le ha dado por hacer cosas que me parecen marcianas y deben ser totalmente normales. Me parecen marcianas porque somos unos padres desinformados que en ningún momento hemos querido leernos todos los libros sobre crianza del mundo y las cosas nos sorprenden sin más. Como el día que llamé a mi madre porque me había salido una raya bajo el ombligo y estaba preocupadísima. Pues igual que no tenía ni p**a idea de qué era la línea alba, desde que nació Víctor nos han pillado por sorpresa varias cosas:

  1. Los ruiditos al dormir. La primera noche que pasó en casa no pegamos ojo. Se pasó la noche chirriando (grinyolant, en nuestra jerga familiar), haciendo ruiditos que no eran ni de animalito ni de módem de aquellos antiguos que bloqueaban la línea del teléfono. Se ve que todo eso es normal pero nosotros nos pasamos la noche acojonados perdidos. Pensamos que el niño tenía frío, luego que tenía calor, luego que no quería la cuna… Y seguía haciendo esos ruiditos no matter what.
  2. Las primeras cacas no huelen (tan) mal. Aquellas primeras cacas solo de leche eran perfume al lado de los truños pestilentes que llegan con la alimentación complementaria. Nosotros pensamos que el tema sería pestazo desde el momento 1, así que nos pareció hasta guay. Pues mira, no apesta, lo cambio yo. ¡Ay, amiguis! Ahora con las megacacas de la alimentación complementaria todos salimos corriendo cuando hay un pañal que cambiar.
  3. El niño se dormía (y a veces aún se duerme) haciéndose un ruido insoportable. Hace un ruido como de máquina en marcha. Luego aprendimos que se llama ‘llanto mantra’ y que también es normal, pero nosotros pensábamos que algo no funcionaba bien. Lo que quería era dormirse, angelito.
  4. Duerme haciendo molinillos. Pones al niño a dormir en postura ‘normal’ y a las dos horas te despiertas porque te acaban de pegar una patada en la cara. Eso, cuando se acerca a ‘nuestra’ zona (que no es muy habitual). En el otro extremo, se que queda un pie atrapado entre los barrotes de la cuna y te la lía parda de madrugada. Todo muy divertido, oigan.
  5. Cinco lobitos como lenguaje universal. Es como aprender a hacer reglas de tres, pero en bebés: sirve para TODO. Con ‘Cinco Lobitos’ dice hola y adiós. Lo usa como monería cuando se le acerca alguien. Lo usa para entretenerse (y hacer que le entretengas) mientras está comiendo. Lo usa cuando quiere que le cantes algo. Lo usa cuando quiere que le cojas. Tiene más repertorio de gestos, pero ese es el triunfazo total desde hace meses. También es cierto que, a sus casi 10 meses, Víctor va siendo un ninja en eso de la ley del mínimo esfuerzo.

 

Venga, anímense que seguro que sus retoños tienen también repertorio de rarezas marca de la casa. O de rarezas cero raras, of course.

(En la foto, Víctor I el acaparador todo repantingado en la cama grande. Lo que se ve en la esquina superior derecha es su cuna. Cuando lo dormimos, estaba allí)

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1 Thought to Esas cosillas que me parecían marcianas

  1. La madre novata Responder agosto 7, 2018 at 7:18 am

    Jajajajaja. Nosotros nos asustamos con su primer “pedete”. No sabíamos que una cosita tan pequeña podía generar gases de ese tamaño y ruidosos.
    También nos sorprendió que roncara.

    #

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