Un ritmo ‘normal’

Enviado por: Li julio 31, 2018 5 comentarios

Ya lo dije desde el principio, nada ni nadie te prepara para que el nacimiento de tu bebé no tenga un precioso final en el que vomitas corazoncitos y cagas arcoiris. Pero a veces, pasa. A veces tu hijo se pasa sus primeras 72h de vida en una incubadora con sensores en la cabeza porque tuvieron que reanimarlo y aún no saben si tendrá secuelas neurológicas. Pero pasó el fin de semana, pasaron las pruebas, todo salió bien y nos fuimos a casa. Y luego llegó la revisión con nuestra pediatra, llevar todas las pruebas, contarlo todo. Que todo iba bien pero que, por protocolo y por ir sobre seguro, a los 6 meses nos remitiría al neuropediatra para ir siguiendo los hitos de desarrollo psicomotor. Llegaron los 6 meses y la pediatra ni se acordaba, pero se lo recordé yo. Fuimos al neuropediatra y Víctor aprobó con nota. Nos emplazó a vernos a los 9 meses para seguir comprobando que todo va bien. Fuimos a los 9 meses y, de nuevo, todo en orden. Volveremos a vernos a los 12 y con los dedos cruzados para que todo se quede en riesgo neurológico pero ningún problema.

Todo esto viene por el rollo de los niños, sus ritmos, por un par de fotos de Instagram en las que Mamá sin Postureo hablaba de lo mucho que le mola a la gente alardear de lo precoces que son sus retoños en todo tipo de menesteres. Hablaba de las comparaciones, que son inevitables por mucho que queramos ignorarlo. Pero a veces no son nuestras comparaciones, sino las de los demás. «¿Pero tu hijo no gatea? Pues el de Maripili gateaba a los dos meses y medio». «¿Y no dice nada todavía? Mi sobrina decía ‘Semáforo’ a los 10 meses«. «¿Y no me digas que todavía no sabe comer caracoles? El hijo de la cuñada de mi vecina todavía no caminaba y ya comía caracoles y bogavante» (este no es verdad). Y a mí, que generalmente me la soplan las comparaciones, a veces me quedo pensando si es que mi hijo se estará quedando atrás por todo el rollo de que le tuvieron que reanimar y todo aquello. Aunque todo sea normal, aunque haga todo lo que se espera para su edad, siempre te queda esa sombra de duda.

Y esa inseguridad que durará aún un buen tiempo se mezcla con el postureo-competitividad* del rollo bebés, que después se dará durante el resto de la vida. Mi hijo es el primero en hablar, el que mejor caga, el más grande, el más listo, el que más come, el que mejor socializa y todas esas mierdas. Aunque no queramos compararnos, a veces estamos diciendo implícitamente que, si el mío va tan rápido, el vuestro no. Ni caga tan bien, ni es tan guapo, ni es tan ninja gateando, ni se lo zampa todo, ni duerme como un lirón. Y, repito, cosas que generalmente me la traerían al pairo me generan bastantes neuras cuando faltan 5 días para ir al neuropediatra y me pongo como una zumbada a comprobar que todos los hitos del desarrollo psicomotor del niño son los que tocan para su edad. Repito, para su edad, no para ir tres meses por delante y contárselo a todo el mundo.

Que la teoría nos la sabemos. Que cada bebé tiene sus ritmos. Uno caminará a los 9 meses pero a lo mejor no habla hasta los no-sé-cuántos (no sé cuándo debe hablar un bebé). Que hay gente que no es partidaria de estimularlos y otras personas sí que prefieren trabajar en casa. Que hay que respetar sus tiempos y su naturaleza. Que no es una carrera. Pero, joder, abres las redes sociales y la teoría de todo se va a la mierda.

*Ojo, que no hablo con la típica foto ilusionada de ‘a mi niña le ha salido su primer diente’ o ‘mira cómo ni niño aprende a tambalearse solo’, sino a las comparaciones constantes, a la necesidad de estar siempre por encima de los demás, de hacerles pasar por campeones olímpicos de todo a los pocos meses.

En la foto, Vampirito, que no gatea pero es un ninja apretando botones imaginarios.

 

Autor: Li

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5 comentarios

  • Pues eso, muy de acuerdo. He pensado 50 veces en escribir sobre el tema. Sobre esas madres q viven para demostrar lo avanzado q es su hijo (vs el tuyo, aunque no lo digan así), q menosprecian al bebé ajeno poniéndole etiquetas, comparándolo, o con el famoso “¿aún no…?”.
    Con lo happy y bien-hormonada q estoy viviendo la maternidad, este tema casi acaba con mi paz interior en un par de ocasiones, habiendome hecho incluso preguntarme si mi niña tendría algún problema, q sé q no, pero es q hay madres q tela… En fin, q algún día me desahogaré como es debido, pero mientras tanto: ole tú!

    • Li

      Efectivamente, la gente acaba generándote dudas aunque tengas la sensación de que todo va bien. Y mira que generalmente me la sopla todo bastante pero con lo de la reanimación, pues a veces te estresas quieras o no. Como te dije, espero ese post con ansias!!

  • A mi me tienen frita con que no habla. Pues lo siento, no puedo obligarla a hablar. Pero a veces me lo dicen tanto que empiezo a preocuparme por si algo va mal.

    • Li

      Son muy pesados. Creo que para eso están las revisiones, si algo fuera mal, lo normal es que te lo dijeran. Creo que hay que presionar menos a padres y a niñxs!

  • […] empezó Infantil en plena pandemia, unos meses después de que nos cancelaran la cita en la que el neuropediatra debía darle el alta, pero se la dimos nosotros unilateralmente. Aunque a esas alturas ya teníamos […]