No somos mejores que tú

Enviado por: Li septiembre 8, 2020 No hay comentarios
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Querido hijo,

Te ha tocado vivir unos tiempos curiosos. El mundo en el que has nacido no tiene nada que ver con el mundo en el que nacimos nosotros. De hecho, el mundo de hoy ya no es el mundo en el que naciste y de eso no hace ni tres años. No solo te ha tocado vivir unos tiempos curiosos, sino también hiperveloces. Quizá tú, por eso de la evolución de las especies, desarrollarás una capacidad increíble de decodificar y entender los cambios. Ten un poco de paciencia si nosotros no lo hacemos a tu velocidad.

Tu padre y yo formamos parte de una generación bisagra, más yo que él. No estamos ni aquí ni allí. Tuvimos una infancia analógica y una edad adulta digital. Y, por si fuera poco, medimos el tiempo en crisis económicas. Eso nos da el superpoder de no tener ni puta idea de nada y de estar abiertos a todo. Estudiamos una cosa y nos dedicamos a otra y nos hemos formado en profesiones que ni siquiera existían cuando salimos de la Universidad. Es muy posible que también tú termines haciendo algo que nosotros no seremos capaces de comprender y de nuevo te pediremos paciencia.

A medida que escribo me doy cuenta de que esta carta no debería ir dirigida a ti, sino a nosotros mismos dentro de unos años, cuando sintamos la tentación de juzgarte según nuestra propia experiencia y alguien tenga que estar ahí para recordarnos que a) no se juzga y b) nuestra experiencia no será, para nada, comparable a la tuya.

Nuestro mundo es, en apariencia, más similar al de nuestrxs madres y padres. Quizá por eso a generaciones anteriores a las nuestras les cuesta más darse cuenta de que, en realidad, hay otro mundo que no tiene nada que ver con el suyo. Eso lo vivimos sobre todo las mujeres y espero de corazón que a ti te lo contemos como una batallita de los abuelos. Ojalá cuando llegue tu momento nadie cuestione a una mujer por querer desarrollar su carrera profesional en las mismas condiciones que un hombre. Espero que eso sea lo normal y espero también que, si algún día decides tener tus propios hijos y tu pareja es una mujer, seas el primero en asumir que los cuidados son cosa de dos y que las renuncias son cosa de dos. No lo habremos hecho tan mal nosotros como padres si ves eso de forma natural.

Te gustarán las maquinitas y nosotros intentaremos por todos los medios no sentirnos mejores que tú porque nuestra generación se atribuya el monopolio de haber jugado en la calle. Lo hicimos, pero la vuestra también. Y vimos horas de tele, que no te cuenten películas. No por haber hecho las cosas antes las hicimos mejor, eso es una constante en la crianza, hacer de menos a quien está viviendo algo que tú ya has experimentado. Estudiarás de otra manera, harás deporte de otra manera, tendrás amigos de otra manera, follarás de otra manera y comerás de otra manera. No pasará nada. En serio. De hecho, molará que seas tú el que nos hables de cosas nuevas que intentaremos no rechazar frontalmente solo por ser nuevas. Serán tuyas y eso será suficiente.

Te enfrentarás a situaciones que nosotros vivimos hace tiempo y, aunque podremos aconsejarte, tu decisión será la válida. Confiaremos, espero, en tu criterio y entenderemos que nosotros elegimos un camino que no tiene por qué ser el tuyo. Yo estudié en Barcelona y tu padre decidió quedarse en Castellón. Yo fui de letras puras y tu padre de ciencias puras. Yo me fui a vivir una temporada la extranjero y a tu padre nunca se le pasó por la cabeza. No hay una respuesta correcta, no hay una experiencia correcta y no hay un camino que nos haga mejor que los demás.

Esperamos recordar todo esto. Que será genial que hagas la masa de pizza mejor que tu padre o que odies la pizza. Que nos parecerá maravilloso que odies la programación y los idiomas. Que el día que te vayas de casa no iremos a la tuya con una lupa para ver si acumulas polvo o moho en la nevera. Que la música que escuches nos parecerá una mierda pero será tu mierda y no la nuestra. Que a veces no entenderemos tus palabras y nos entrará la risa. Que se nos cortocircuitará el cerebro con las formas de conectar que tendréis la gente de vuestra edad. Que encontraréis formas de pasar el tiempo que nos parecerán absurdas, pero no será nuestro tiempo. Y, sobre todo, nada nos dará derecho a creernos mejores que tú o que vosotros. No lo olvidemos ninguno.

Este post tiene una BSO que suena en mi cabeza desde que empecé a escribirlo hace un par de semanas.

Soon you’ll grow so take a chance
With a couple of kooks hung up on romancing
 

Autor: Li

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