Cartas a... Crianza Lactancia

Mis tetas no son tu problema

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Si, hace 21 meses, alguien me hubiera dicho que a estas alturas seguiríamos con lactancia materna, me hubiera reído en su cara. Una serie de WTF enormes hubieran aparecido en mi cabeza. ¿Lactancia? ¿Yo? Pues parece que sí, que rumbo a los dos años somos de esa gente deleznable, asilvestrada y perroflauta que amamanta a sus hijos más allá de lo que recomienda toda lógica (la suya, of course). Yo, que llegué a la lactancia materna un poco por casualidad, no estaba preparada para los juicios, las miradas y los comentarios, en especial cuando la lactancia adquiere el apellido de «prolongada». Aunque, en realidad, pienso que nadie lo está nunca.

Me gustaría escribir una carta a cada una de las personas que ha hecho comentarios extraños, que ha juzgado, que ha opinado sin que se le pidiera, pero luego me doy cuenta de que el 99% de esos comentarios son por puro desconocimiento y no por mala leche. Supongo que hay una cultura de la lactancia artificial (en la que hemos crecido casi todos nosotros) en la que lo antinatural es dar de mamar a un niño con muelas que sabe decir «ascensor».

A veces me cabreo. Y mucho. Esta es una pequeña recopilación de los comentarios que más me tocan las narices:

  • ¿Hasta cuándo vas a dar pecho? ¿Hasta cuándo tienes que dar pecho? Siempre respondo lo mismo: hasta que Víctor o yo nos cansemos
  • ¿Pero aún te sale leche? Pues coca-cola, desde luego, no me sale
  • A esa edad ya es vicio. Claro. Mi hijo de 21 meses en sátiro que vive obsesionado con las tetas de su madre. De ahí al porno hay un salto
  • Hasta que no le quites el pecho no dormirá toda la noche. Probablemente hasta que no le quite el cerebro no duerma toda la noche. Si se despierta y no hay teta, querrá bracito, pero el problema no es la teta, es mamá.
  • ¿No te da cosa seguir dándole el pecho ahora que come de todo? Pues la misma cosa que cuando no comía de nada. O menos, de hecho.
  • ¡Ahora te puede morder! Y alguna vez lo ha hecho, pero ya sabe que no debe
  • Eso es porque le das teta. «Eso» puede ser cualquier cosa. Que duerma mal, que sea flaco, que se levante de mal humor, que le dé miedo la piscina. La teta siempre tiene la culpa de todo

Es curioso cómo cambia el tipo de apoyo o de falta de apoyo que recibes según avanza la lactancia. Los primeros meses, los del desconcierto, tu entorno está igual de desconcertado y de preocupado que tu y todo el problema es que alimentes bien y suficiente a tu hijo. Que mejor añadir biberón, que pasa hambre, que así no subirá peso. Luego viene una época de paz, que es ese inicio de la alimentación complementaria. Has sacado con nota los 6 primeros meses y ahora no importa tanto la teta porque hay papillas (ojo que si le das sólidos como nosotros la incomprensión vuelve). Pero tu hijx cumple un año, empieza a caminar, tiene dientes, habla, dice «tetita» cuando le da la gana… Y los comentarios que antes eran más inocentes ahora van cargaditos de juicios.

Si tú, que me estás leyendo, quieres juzgarme, hazlo en silencio. No me ayuda que me digas, sin tener ni idea, que mi leche ya no alimenta. Ni que me preguntes hasta cuándo voy a dar teta como si me estuvieras preguntando cuánto tiempo pienso seguir fumando crack. Ni que me sugieras que me esconda para dar pecho como si estuviera haciendo algo mal. No sugieras que mi hijo mama por vicio (el vicio de alimentarnos y de querer algo de cariño lo tenemos todos) y tampoco me vengas con que no duerme del tirón porque le doy el pecho. Estoy harta. He oído decenas de veces de decenas de personas diferentes la misma mierda y no vas a conseguir que cambie de opinión: conseguirás que me cabree. Te pido, a cambio, que aceptes. Ni siquiera te diré que te pongas en mi lugar porque es posible que no conozcas ese lugar y, en el caso de haber estado, es posible que tu postal fuera diferente. No aspiro a que me entiendas, ni siquiera a que me respetes. Con que no me des la tabarra, me conformo.

 

En la foto, Víctor con 5 meses. Entonces mamar era bien. No como ahora.

 

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2 Comments

  • Flo

    2 años, 2 meses, y 9 días es lo que llevo amamantando a mi peque… y mes sacaste una sonrisa con tu post… tanto así que decidí compartirlo en mis redes sociales…
    2 años, 2 meses, y 9 días llevamos… desde antes de embarazarme (fue un largo muy largo tiempo antes de que POR FIN ocurriera el milagro) lo único que tenía realmente claro era que yo quería amamantar… porque es lo mejor para el bb… porque lo recomiendan… porque quería vivir esa experiencia… bla bla bla…
    Aunque a la hora de nacer se había prendido sin problemas, después pasamos por un periodo de angustia y frustración… parecía que se quedaba con hambre… me recomendaron darle mamadera de complemento… y yo empecinada conque no iba a desistir… aunque me dolieran los pezones y quisiera llorar cada vez que intentaba dale pecho…
    Al principio le daba cada 3 horas… después seguí mis instintos (que apoyo el nuevo pediatra… el definitivo) y empecé a darle «A DEMANDA»… no solo eso… tomaba de un pecho y yo salía de la cama a la madrugada para sacarme del otro con el saca leche… y a fuerza de estímulo cada vez tenía más leche… hasta que no fue necesario ningún complemento…
    La peque come de todo… ABSOLUTAMENTE DE TODO… pero sigue demandando teta para dormir… o cuando llego de trabajar… o cuando estuvo un rato jugando (esta teteando mientras te escribo)…
    2 años, 2 meses, y 9 días llevamos y ya veremos cómo se dan las cosas… sin forzar…
    En síntesis… MIS TETAS NO SON TU PROBLEMA será desde ahora mi respuesta ante quienes opinen sin ser consultados…

    • Li

      🙂
      ¡Muchas gracias por tu comentario!
      Espero que siga bien esa lactancia, la verdad es que una vez fluye todo y terminan esos grandes problemas, la cosa cambia un montón para bien

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